jueves, 15 de octubre de 2015

Bocaditos abrigados (sin gluten)

¡Hola de nuevo!
Hoy ha echo un día de perros y no he podido ir a correr, joo... Pero sin duda, mañana voy si o sí, jeje. Pero ya que me había levantado a las 6, pues tenía que aprovechar el día, ¿no? Así que me he puesto a cocinar, ¡cómo no! Y ya os podéis imaginar, a una loca de la repostería maquinando a las 6:30 de la mañana, mientras desayunaba, que perverso dulce podía crear esa tormentosa mañana, jeje, (otra cosa no, pero imaginación...).
Después de mirar por varios libros, el ganador ha sido el de "Repostería" de Christopher Felder, y me he arriesgado con unos deliciosos bocaditos abrigados, que me han encantado. Así que me he estrujado los sesos para convertirla en una sin gluten. Y, lo mejor de todo... ¡me ha salido a la primera! Casi lloro de felicidad al ver cómo subían en el horno, y cómo se parecían a los del libro. El único problema, es que no me acordaba de que también había que rellenarlos, y como me tenía que ir a trabajar, no los he podido rellenar, así que la próxima vez, como la quiero perfeccionar, os lo pondré todo completito. ¡Os lo prometo!
Bueno, no me  enrollo más, aquí os dejo la receta.

BOCADITOS ABRIGADOS (sin gluten)
(salen unos 70-80 unidades)

Para la cobertura:
  • 35 g mantequilla ablandada.
  • 40 g azúcar moreno (probar con azúcar blanco)
  • 40 g harina de arroz.

Para la masa choux:
  • 80 g harina de Adpan de repostería.
  • 80 g de leche
  • 50 g de agua
  • 1/4 cucharadita de sal
  • 1/2 cucharada de azúcar
  • 50 g de mantequilla
  • 2 huevos
  • 1/4 cucharadita de goma xantana

Preparación:
Lo primero es preparar la cobertura de los bocaditos.
Para ello, ablandamos la mantequilla con la espátula, hasta que sea fácil de manejar, añadimos el azúcar y removemos ligeramente. Cuando está bien integrada la mantequilla y el azúcar, echamos la harina y mezclamos. Dependiendo del número de colorantes que vamos a usar, separaremos la masa en más o menos trozos.

Añadimos a cada trozo un poco de colorante alimentario. Cuando tenemos los trozos bien teñidos, extendemos cada uno de ellos entre 2 bandejas de papel vegetal hasta que alcancen un grosor de 2 a 3 mm, y las metemos al congelador. El máximo tiempo posible.

Precalentamos el horno a 200 ªC.

Ahora ya podemos preparar los bocaditos. Antes de nada (para que no se os olvide como a mí), tamizamos la harina con la goma xantana.

En una cazuela o cazo ponemos a calentar a fuego lento la leche, el agua, la sal, el azúcar y la mantequilla. En cuanto empieza a hervir, retiramos del fuego y echamos la harina en forma de lluvia de una sola vez. Mezclando con fuerza con la ayuda de una espátula. Aquí es muy importante que tengáis un buen brazo, si no... bueno no os preocupéis, ¡enseguida lo tendréis!. Porque otra cosa no, pero el brazo os dolerá un poco de remover tanto.
Volvemos a poner la cazuela en el fuego, y removemos enérgicamente durante 2 minutos sin parar, hasta que la masa quede lisa y se despegue de las paredes de la cazuela. Echamos la preparación a un recipiente y echamos el 1º huevo, mezclando vigorosamente, hasta que esté bien absorbido y la masa quede bien lisa. Para el 2º huevo, lo batimos en un recipiente y lo vamos añadiendo poquito a poco, hasta que la masa quede un poco más blanda que un puré. Aunque, si usáis los mismos ingredientes que yo (me refiero a las marcas), el 2º huevo lo acepta entero.

Después del último huevo, la masa debe quedaros así.
Cuando ya tenemos la masa lista, con ayuda de una manga pastelera, la vamos echando en forma de bolas en la bandeja de horno, con el papel vegetal. Aquí os recomiendo que en el papel vegetal hagáis unos círculos separados, para que los bocaditos os salgan más o menos iguales, y no os pase como a mí, que me salieron artesanales, artesanales, ninguno igual. Lo mejor es que pongáis la  boquilla en el centro del círculo, y dejéis caer la masa hasta que falte un poco para que llegue al borde, así también pondréis la cantidad exacta de masa y que os salgan bien hinchaditos.


Sacamos la cobertura del congelador y cortamos cuadraditos, que sean más o menos iguales que las bolitas que hemos hecho. ¡Importante!, sacar solo la cobertura del color que uséis en esa bandeja, y hacerlo rápido, debido a que se pone blanda en seguida, y cuesta mucho trabajarla.





Colocamos la bandeja a media altura en el horno y las horneamos durante 20 ó 25 minutos (si veis que se doran mucho, podéis bajar un poco la temperatura), teniendo mucho cuidado de no abrir la puerta del horno, si no se bajarán. Antes de sacarlos aseguraros de que estén bien hechos, yo por eso prefiero que estén más doraditos, ya que si no al sacarlos hacen "puuuu...uuuuffff..." y se bajan todos. Cuando están listos, los dejamos un ratito en la bandeja y luego los dejamos enfriar en una rejilla.


¡Quedan de lujo!

















¡Ya los tenemos listos! Ahora si queréis los podéis rellenar de nata o crema pastelera, que estarán mucho más buenos que solos, jeje.

¡Ah!... Ya sabéis que se acerca Halloween, ¿no?. Pues por eso, ya tengo una cosilla horneándose en el horno, jiji. Así que... la próxima entrada será: ¡cupcakes de Halloween!

PD: como siempre, está escrita a cachitos ;). ¡SORRY!